Japón día 24: Ruta de los puentes

Hoy la aventura comienza en el maravilloso parque de Ikeda, el cual tenía hasta ducha, cosa que se agradece para no tener que usar mi manguera-ducha. Había un señor que tambien recorría en bici el mundo, así que le regalé la botella de 2 litros de té que me regalaron, pues sabía que él la iba a apreciar más que yo.


Pero las espectativas no me gustaban. De hecho me horrorizaban: debía cruzar este maremagnum de ciudad. Y a mi, pasar ciudades, no no y no me gusta.


Como no queda remedio ¡haya vamos!. Menos mal que la etapa era llana, porque el calor me mataba.

Por lo menos tuve una alegría: se encontraba un templo budista de Tadao Ando (es el último edificio suyo que veo), realizado en madera, que me resultó precioso. Yo ha este hombre le voy a copiar muchas cosas, entre ellas el usar el agua, las escaleras curvas, la ausencia de ventanas y el reflejo de la luz.




El resto del camino, sofocante, sólo pude ver estas curiosas torres sobre los puertos de la bahía.


Una señora casona en lo alto de un monte:




Y aquí, aunque no se ve en la foto, un lugar que emana vapor de agua. Un onsen natural, vamos.

Ya caida la tarde, llegué al final de la isla de Shikoku para mí: el paso Oeste hacia la isla principal, Honshu. Éeste se hacía a través de numerosos puentes. Pero el comienzo era horrible: una cuesta del copón... hasta que me di cuenta de que había un camino especial para ciclistas. Y por "camino especial" me refiero a una carretera SÓLO para ciclistas.


Y aquí es donde empecé a emocionarme, porque la carretera evitaba grandes pendientes para subir la montaña: hacía numerosas eses. Y no sólo eso, tenía puentes especiales sólo para ciclistas y para el acceso a cada puente:

Comencemos pues, la ruta de los puentes.

PRIMER PUENTE

Tiene dos carriles bicis en exclusiva. Y esto se repite en todos los puentes de ahora en adelante. Desde allí se podían ver todas las islas y las playas.




A todas las islas se puede acceder en barco:


Por el camino me encontré un sitio de venta de piedras y estatuas con... ¿un Tio Pepe? Bueno, eso me pareció...


Lo que me hizo pensar ¿y si me pongo música? En todo el viaje no me he puesto los auriculares por estar atento a los coches. Pero ahora que tengo un carril bici sólo para mi...

Al ponerme música me acordé de lo mucho que me encanta ésta. Bueno, es más: si normalmente estoy aqui llorando de sudor, ahora lloraba de emoción. Y es que la musica me llegaba a poner la piel de gallina... lo que provoca que este super-fresquito, pues el aire corre mejor. Me dieron unas gans tremendas de coger mi guitarra y llevarme toda la tarde cantando en los puentes. Pero como no me cabía la guitarra en la bici, no me la he traido (y que conste que me la llevo a todos mis viajes).

SEGUNDO PUENTE

La sorpresa del segundo era que pasaba por medio de una isla, con camping, a la cual sólo se puede acceder en bici o andando. Era muy temprano para pararme, así que la dejé de lado, pero que conste que me arrepetí un poco.



TERCER PUENTE:



No lo crucé porque anochecia. Este sería el cuarto puente, llegué hasta él pero me quedé en un parque a dormir. El parque, por cierto, era el de un museo... abandono. No sé qué le pasa a este país que tiene mogollón de infraestructura abandonada. Para mi mejor: ducha y baños gratis. Había un camping al lado, pero hubiese pagado 15€ de forma tonta, pues no me aportaba nada y estaba lleno de gente.


Y llegado a este punto, debo deciros que todo ciclista que se aprecia DEBE HACER ESTA RUTA. Porque contiene todo lo que un ciclista aventurero necesita: puentes altos para ver paisajes, caminos ciclistas bien señalados y propios, campings, playas, convinis... de todo. Y yo me dormí emocionado para continuar al día siguiente.

RUTA:








































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1 Comentarios・コメント・COMMENTS:

Xanday 22 de agosto de 2011, 19:14  

Ves yo a esas rutas sí me apunto XD

Que guay ^____^ gracias por compartir la experiencia.

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