J2 Día 29 Nima-Izumo

Hoy nos ha tocado un camping de cinco estrellas: Onsen y "conbini" al lado, con buen tiempo y bla bla bla. Estábamos en lo alto de una montañita, con lo que se veía toda la ciudad al fondo. Y para bajar, teníamos tobogán.


El parque estaba repleto de juegos de niños, a los que -por supuesto- jugamos. Es que somos asínnnnn.


Y como incluía un museo de la arena, pues fuimos a verlo tras desayunar. El motivo del museo es que -al parecer- la arena de la playa de este pueblecito es musical.


Contenía el reloj de arena más grande del mundo, al que se le da la vuelta cada fin de año. Y le dan la vuelta las personas del pueblo que coincida su nacimiento con el signo del calendario chino.


Con lo de arena musical se refiere a que suenan notas al pisarla. Al parecer sólo hay 12 playas en el mundo que tienen esta propiedad. Y para muestra un botón:



Y ya puestos a jugar con la arena, cursilerías como la de amontonar la arena en colores (pobre hombre el que se mató a hacer este dibujo):


Hala, pues el museo de la arena era esta horterada  de cuatro pirámides. El arquitecto, suspendido, porque ví demasiados fallos en el diseño de pequeños detalles de construción: no colocar enchufes, aseos donde no cabe un culo de más de 50 cm y todo un surtido de imperfecciones (habitual en arquitectos famosos que se creen divas y son una caca).


Pues con eso listo nos vamos a Iwani Ginzan, unas cuevas de extracción de plata que son patrimonio de la humanidad por el tinglao que generaron a su alrededor y las técnicas constructivas que usaban.



Para comer, aun siendo un sitio turístico, el precio era el normal en Japón. Yo no disfrute de la comida porque la camarera me insistió en echar el contenido de una tetera sobre mi atún.. y resultó ser soja... Tuve que "drenar" mi comida a escondidas.


El pueblecito de la minería tenía este aspecto:



Y la mascota (que todo en este país tiene mascota) era un obrero minero con su casco y antorcha:


Hala, y del resto del día no hay fotos porque nos fuimos corriendo al siguiente parque. ea, mañana os cuento más.

Sergio.


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J2 Día 28 Gotsu-Nima

Las curiosidades del camping fueron estas:

- Los japoneses compran tiendas enormes y se llevan miles de trastos. De hecho, algunos compraban una tienda para estar dentro de la tienda ¿¿¿???.
- Llevan fuegos artificiales para tirar en la playa por la noche.
- Los jóvenes son un tanto guarros: dejaban toda la porquería a la noche desperdigada. Nos fuimos temprano, pero suponemos que lo recogerían más tarde, porque no es normal.
-Las duchas cuestan una pasta: 200 yenes 2 minutos. Así que juan y yo optamos por maguera-ducha: "It's free!".


Al lado del camping había un acuario. Muy chulo pero no entramos.


Eso sí, fuimos a desayunar a un café donde probé el bollo más rico que he tomado jamás. Se lo agradecí insistentemente a la pastelera.


Fuimos a una tienda de Juntendo (Que no Nintendo... es como un Leroy Merlín) para pedir barras ara reparar mi tienda, ya que estaba la pobrecita perdiendo vida de ls 2 viajes a Japón que se ha pegado. En el Juntendo había gorros para ir en bici:


O para dormir a la intemperie:


En la ciudad pasamos por un edificio singular... lo malo es que estaba acabado con el feo alicatado japonés. Aiiins... qué forma de estropear las cosas.


Si podeis ampliar esta foto... mirad la calva que tiene la montaña. En forma de estrella. En Kyoto hay una parecida con la forma del kanji "grande". El 16 de agosto de quema y se ve por la noche su forma.


¡¡A la playita!! Los japoneses no son de playa, así que te encuentras estas maravillas desiertas con apenas dos o tres familias:



Incluso había una isla con "Tori", lo que significa que había un templo en ella a la que sólo se puede acceder en barca.






Para acabar el día, elegimos el parque de Nima, donde había un museo (el de la arena) y un tobogán de esos que nos gustan. Son de rodillos y tenían un armario con colchonetas en la parte de abajo para usarlas de forma gratuita.



Esas pirámides del parque son el museo de a arena:



Y al lado del parque un pequeño onsen. Puede grabarlo por dentro porque no había nadie (se accede desnudo). No se ven las vistas, pero dan al bosque de la montaña.



Para acabar el día comimos en un Combini. Nos lo pasamos pipa viendo el tipo de gente que accedía a éste. Por ejemplos: jovencitas que querían un cigarro como locas, familias comiendo en el coche, coches encendidos y sin nadie dentro (manía japonesa de consumo, seguramente para mantener el aire acondicionado, pero se pasan con el coche 20 minutos arrancado sin nadie), trabajadores que leían mangas....


Hala, otro día más.


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Sobre los dias 26 y 27: La deshabitada costa norte

Estos dos han sido unos de los dias que mas he disfrutado, y es que:
  1. No nos llovió, por primera vez en...¿10dias? Y no a cambio de solazo.
  2. La carretera justo pegada a la costa era una maravilla, atravesamos el primerdia tan solo unoa pocos pueblos pequeños pequeños, sin ningún tipo de tienda o zona más comercial, algo casi inédito hasta la fecha. El segundo dia la costa se hizo super montañosa, todo el dia subiendo y bajando, posiblemente de los dias mas duros, pero las piernas aguantaban sin problemas, y en lugar de dolerse de lo que tenian que subir, se sorprendían cuando llevaban 10min bajando a toda castaña de lo alto que habían subido del tirón.
  3. Aunque en el parque precioso del aeropuerto nos echaron, llegamos in extremis a otro aún mejor, con unas vistas de la ciudad iluminada preciosas. 
  4. El camping público en la playa rodeados de japoneses, aunque era una agobio (cobraban mas de un euro por dos minutos de ducha y los baños estaban mas guarros que los de campings que llevaban años abandonados), fue toda una experiencia sociológica,  verles en su dominguerismo máximo a familias o grupos de amigos, con unos despliegues de tiendas-casa... enormes, sus barbacoas...sus fuegos artificiales en la playa, sus guardas que no nos dejan meter las bicis en el parque.
En resumen, volvimos a disfrutar de japonenbici a lo grande, con paisajes nuevos, aventurillas cotidianas, baños en playas desiertas y mucho pedal. Bienvenidas las ganas, la energía y el goce cotidiano con más de una semana ya por delante.


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J2 Día 27 Masuda-Gotsu

El parque fué de cinco estrellas, era una zona de juegos alejada de los caminos y a prueba de "abuelos realizando ejercicios matutinos".


El desayuno nos lo tomamos en un "Gusto", una especie de "Vips" a lo japonés.


Hala, a viajar y ver campos de arroz junto al mar:



El tren de esta zona es recomendable, pues pasa por la costa de esta manera:



Acabamos el día en un camping gratis, lleno de japoneses y realmente... una pesadez. Es preferible dormir en un parque sin nadie y no dejar huella de que ha estado.. excepto la marca de césped hundido bajo la tienda. El camping tenía playa, pero estábamos cansados y no la disfrutamos.





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J2 Día 26 Hagi-Masuda

¿Todavía nos lee alguien? Vaya si estáis aburridos este verano... Nada, nada, os contamos nuestra aventura.

Este día dormimos en un albergue, donde el dueño sabía 4 palabras de español y no paraba de repetirlas. A la noche le eché una bronca al dueño porque no paraba de recorrer el albergue haciendo ejercicio ¿¿??? ¿Porqué carajo lo hace a las mil de la noche?

En fin, montamos la bici y en ruta. Hagi tiene un barrio de antiguas casas de Samurais y demás bichos. Son bonitas, pero como había que pagar para entrar... pos pasando: a mirarlas por fuera.



Ya saliendo de Hagi, nos vamos por la costa. Pensábamos que sería llano, pero no: subir y bajar continuamente.


Había una isla que -aunque no se aprecia en la foto- estaba llena de casitas. Daban ganas de cruzarla y pasarse allí el día.



Numerosos islotes tienen templos. es decir, se puede ver en la orilla un tori (puerta sagrada) y eso nos lleva a un templo que se encuentra en el centro de la isla.





Aquí, hasta los "spa" tienen mascotas.



Juan y yo nos tomamos un bañito en la playa. El agua es ligeramente menos salada que en España.


Para dormir elegimos el parque del aeropuerto. Normalmente, en Japón, los aeropuertos estan en altura y rodeados de parques (si es que no se han construido en el mar). Los parques son enormes, bien cuidados y tranquilos. Como nos quedaba tiempo, decidimos comer en el aeropuerto y aprovechar la Wifi gratis. Llegamos a cenar un poco tarde, pero el encargado nos hizo un favor y nos dió de comer.

Debo indicaros que comer en Japón tiene siempre el mismo precio: ya sea aeropuerto, bar de pueblo o gran ciudad, la comida base cuesta lo mismo. Aquí no timan a la gente. Esto no quiere decir que no haya restaurantes caros: los hay, pero se nota cuando lo son.


Y ya puestos, subimos a la terraza a despedir a nadie... pero hicimos el papel. Es curioso, porque pudimos ver todos los empleados del aeropuerto despidiéndose del avión y enseñando una pancarta de buen viaje.


También observamos cómo de preparados estan los japoneses para el trabajo. Por ejemplo, para el "dedo" de atraque ("finger" si te las quieres dar de guay), había que poner unos tacos. Exactamente dos. Y el operario pone uno, pone otro, y señala después con el dedo el primero y el segundo, comprobando que los ha puesto. Esto se hace en practicamente todas las cosas que requieren seguridad. Aunque se vea obvio que se han puesto, por si acaso se vuelve a hacer con la mirada y señalando las cosas para comprobarlo todo.




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Sobre el dia 25: Hagi mola, su albergue mas.

Con ilusion subimos hasta lo alto de la montania y su llanura Karstica, la ilusion nos duro lo que la subida hasta arriba, porque fue llegar y saludarnos la lluvia. Mira que el tifon habia pasado por la noche sin una gotita de nada para nosotros despues de tanto bombo y platillo. La llanura era preciosa, para perderse en mil paseos, pero con esa lluvia pesada y la poca o nula ropa seca que nos quedaba... lo unico que nos apetecia era salir de alli. La verdad es que es un verano bastante atipico aqui, nos esta lloviendo muchisimo mas de lo normal. Asi que a darle al pedal, dale que dale, sube que sube trepa que trepa y a bajaaaaaaaaaaaaar. tanto que se me volo la gorra y tuve que volver a subir a por ella un momento. Llegamos al albergue de nuevo pronto(12:30),recordad que suelen hacer el checkin a partir de las 3, pero utilizamos el truco de pedir educadamente que nos dejaran ducharnos y ponernos ropa seca. Si pides algo con educacion casi nunca se pueden negar, aunque por dentro esten rechinando los dientes. Pero vamos que este tio era muy majo y estaba medio loco,algo sabia de Espaniol, Sergio le tuvo que llamar la atencion y todo porque en medio de la nboche andaba correteando por encima de nuestra habitacion. Hicimos tiempo en un restaurante cercano y luego a descansar! creo que fue la primera siesta de todo el viaje que nos echamos, reventamos la lavadora con nuestra ropa radioactiva y al final del dia mucho, mucho mas felices y descansados, salimos a cenar ya las 7:30 todo el pueblo a oscuras y no se veia un alma, parecia que no vivia nadie y solo estaban abiertas las grandes cadenas asi que fuimos a conocer la cadena de hamburguesas mas famosa de Japon, muy buenas, pero algo pequenias, y para mi el Whopper sigue siendo insuperable. El turismo ya si eso maniana. A dormir, que gusto, bajo techo sin lluvia.

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J2 Día 25 Mine-Hagi

La noche la pasamos con mucho viento. Acampamos en un sumidero para que el viento no nos diese demasiado, y funcionó. Lo malo es que pasamos un poco de frío, pero se nos quitó nada mas subir a la bici.


Llegamos a la meseta de Akiyoshidai: Sólo creen hierbas, algún árbol raro y está llena de boquetes que son sumideros hacia las cuevas. Si miráis el mapa aéreo se nota especialmente estas cosas.





Vale, todo muy verde por ser verano. En otoño es completamente marrón. En invierno nevado y en primavera con flores. Aqui veis la foto de uno de los sumideros. No se nota, pero es como un valle sin salida de agua.





Después de bajar mucho llegamos a Hagi. Nos cayó txirimiri toda la mañana. El txirimiri es como el de Donosti: parece que no te mojas, pero te pones perdido de gotitas de agua. Y como uno ha vivido 6 años en Donosti... pues tenía la lección aprendida y nos enfundamos los impermeables hasta las botas.

En Hagi decidimos ir al albergue. En esta ciudad costera no hay castillo: sólo los cimientos de uno que hubo la tira tiempo. Ahora lo importante en el pueblo es las vasijas de cerámica. Vimos que alguna que otra costaba 70.000 yenes ¡¡¡70000 un cacho de barro!!! Anda... que salimos de las tiendas con cuidado, porque partir una cosa de esas era demasiado caro.



Tienen un museo de cerámica. Se llama Hagi Pottery. Y claro, Juan y yo no pudimos contener las ganas de hacernos una foto con Hagi Pottery. Después, jugamos con ella al quidditch, pero a pesar de ser tan cara, no salía bien parada. Punto para Griffindor.





Detrás de esta puertecita... pues no hay nada. Pero era bastante maja. al lado del albergue había todo un barrio de casas antiguas: realmente es el barrio más bonito que he visto en Japón.



Como era tarde y todo estaba cerrado (eran las 20:00), nos fuimos en bici a comer a un Mos Burguer. Lo que me gusta de esta hamburguesería es que presentan la comida muy bien: lo que ves en la foto es lo que te ponen (no como en las hamburgueserías americanas, que de la foto a la realidad sale un churro).

En la foto veis una hamburguesa un tanto especial: el pan en verdad es arroz y el contenido, verduras.


Hala, pa la cama. Mañana más y más bonito.

Sergio.


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