Sobre el dia 4: Cada vez mas comodo en la bici, mi culo no

Bueno, pues parece que ya le estoy pillando el punto a esto de la bici, en especial a circular en llano por las carreteras donde podemos manterner un buen ritmo constante de 20km/hora y hasta ir disfrutando el paisaje.

Mi culo no piensa lo mismo y cada vez que me vuelvo a subir a la bici después de parar se quiere declarar en huelga, pero no le dejo y a los 5 minutos las piernas le hacen callar.

Ya casi no se me salta la cadena(fui un poco bruto al principio, menos mal que sergio es un mecanico pofesional) y lo mejor de todo, tengo perfectamente cogido el punto a cuando me tengo que bajar de la bici en una cuesta arriba. Si sufriendo mucho no puedo ir mas rapido que lo que lo haria andando empujando la bici, pues me bajo y punto. De hecho queria rebautizar la aventura como japon con bici. Oye que la bici y mis **kilos suben la cuesta en cualquier caso. Os recuerdo que la bici mas el equipaje me pesan unos...40kilos o asi.

Y la atraccion del dia fue pasarnos casi una hora en un super, habia cosas taaaaan raras. Entre otras  los precios de la fruta, aqui un gitano con un camión de sandias se forra! Cuestan como 5€ la rodaja gorda de sandia!!!!

El mejor momento del dia, el rato entre la ducha nocturna con la puesta de sol de fondo y acostarse (ahi las piernas te quieren decir un par de cosas, pero estas tan cansado que zzz....

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J2 Día 4 Himeji-Bizen

Hoy toca ver el museo de los niños. Esta vez, Tadao Ando SI QUE HA HECHO ALGO MUY ADECUADO. Es decir: muchos espacios inútiles, muchos recorridos y un edificio adaptado a los niños. Es ideal para que jueguen y corran.

Para empezar, tenemos estos dibujos realizados por niños:


Con lo que los japoneses se pusieron... a convertir en realidad todos ellos. Os pongo algunos. Una bici con reloj:



 Un tren cuyos vagones son una sandía, melón, naranja y melocotón.


Una cosa con patas...

Por dentro, el museo tenía infinidad de talleres sólo para niños, compuestos por juegos, biblioteca, un avión, laberintos... Daban ganas de ser niño, de verdad. De hecho, nos preguntaron si éramos voluntarios... pues no, éramos visitantes :)



Por fuera, estos eran los espacios:





 Y ahora un detalle. Los baños diseñados para niños. Lo más curioso es que la taza superior del inodoro... era la taza de los niños.


¡Y cómo no, un laberinto con el chino kudeiro dentro!


Dejamos el museo para irnos hacia Bizen. Un detalle es que todas las autopistas, al igual que el tren bala, están sobre puentes todo el tiempo. Podéis ver debajo los amortiguadores para terremotos:


Como nos metimos por el campo.... hala, infinidad de mini.caminos:


Nos tropezamos por el camino con una competición deportiva. Iban todos los niños con todas sus bicis iguales y todos sus cascos iguales. Os parecerá extraño, pero a mi me encanta porque demuestra que es un pais donde nadie quiere ser más que otro (el mejor casco, la mejor bici...) en cuestiones materialistas.


Y siguiendo, gente pescando en los ríos.



A la hora de comer, fuimos a un centro comercial. Como las mesas son compartidas para varios restaurantes, te daban un cacharro que pitaba cuando tenían lista tu comida:


Y aunque no lo parezca, esto era ya mar:


Me pasé en la ruta, con lo que fuimos a parar a un pueblo que no debiamos llegar, pero tenía premio: Al subir un monte encontramos uno de los mejores sitios de acampada en los que he estado.





Una curiosidad: en el supermercado antes de la acampada, la gente realiza su compra y -para no formar colas- se van a una mesa enfrente de las cajas a meter en bolsas y ordenarla.



La ruta:







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Sobre el dia 3: Casi como un turista mas.

Asi amanece uno en un parque de Japón, con mosquitera de por medio, claro
Este dia necesitabamos menos km en las piernas y nos vino genial. Disfrutamos con un poco de turismo tradicional en Himeji, con el mayor castillo de todo japón y unos jardines orientales preciosos.

La comida que habeis visto con la plancha donde terminas de hacerte los fideos fritos estuve genial, sino fuera porque las mesas eran para japoneses y Sergio y yo nos dabamos con las piernas en la parte inferior de la plancha y teniamos que elegir entre ardernos o comer con las piernas como Lina Morgan.

Fue una pena, pero nos cerraron el museo de la literatura de Tadao Ando. La cosa fue que llegtamos a la puerta y lo vemos cerrado, eran las 16:50 y ponia cerrado a las 17, ultima admision 16:30.(Esto lo sabemos porque Miguel realmente controla japones como para salvarnos el cuello en muchas ocasiones) Total que nos ibamnos a dar la vuelta cuando la chica de dentro nos hace un gesto para que entremos dentro, y nosotros... alegría!!! pero No, la tia nos quería llamar para enseñarnos la hora a la que abria al dia siguiente... GRRRR La doble cara de la amabilidad japonesa.

Aunque solo hicimos 40km mis piernas aun tenian una cuenta pendiente conmigo, asi que también doloridas. Y sin energias para las ultimas cuestas.

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J2 Día 3 Kato-Himeji

¡Buenas! Éste es el sitio de camping. Alucinante y bla bla bla con manguera ducha y bla bla bla.



Saliendo del parque, nos metimos por los caminos de dios (ookamisama por aquí), con sus campos de arroz.



Juan desayunó "Banana de Castela". Miguel nos indicó que, al parecer, se sabía por aquí que se hacía hace la tira de tiempo un bizcocho. Y van y -por origen portugués- degenerando en un bizcocho de banana... hasta llamarse como os hemos dicho. Vamos, que en Castilla no saben de él, pero lo llaman así.


Llegando a Himeji, como premio comimos Yakiudon y Yakisoba. "Yaki" es frito. "Udón" es fideos gordos y "Soba" fideos finos. Luego nos pusieron una plancha de fideos fritos, hala:


Después: visita típica, el castillo de Himeji.... que tiene las tejas blancas. Como lo esta reformando, tuvieron que explicar que eran originalmente blancas, ya que la polución las había ensuciado. Ahora está nuevito.


Y después, los fabulosos jardines de Himeji. Aquí Juan en unas "zamburguesas":


Y como podéis ver, las puertas eran muy muy pequeñas. No sabéis la de leches que me he pegado ya en éste país.


El jardín del té, alucinante para vivir:


Y por último, antes de irnos a dormir, el museo de la literatura de Tadao Ando.



Para el camping, un enorme parque al pie de un embalse. Mañana os sigo contando.

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Sobre el Día 2: Muuuchos kilometros de arrozales y montañas

Pronto nos pusimos en marcha y pronto empezaron las cuestas arriba y abajo, cansados pero atravesando maravillosos paisajes de arrozales(que te los encuentras incluso en medio de un pueblo en cuanto hay una parcela sin construir) y montañas (aqui en japón casi nunca se construye en las montañas y la mayoría son viejas y por tanto muy redondeadas y con una vagueación increíblemente densa, autenticas montañas de Mario Bros.)

Comimos en un sitio pequeño un menú del dia preparado por unas ancianitas buenísimo, con un plato principal y muchas minicosas en platitos de acompañamiento, algas, encurtidos, sopa, 700yenes, es decir 5€. Una maravilla.


En ruta no nos llovió, mucho calor a ratos, lo que hace que no te de cosa lavar la ropa por la noche, porque más mojada no va a quedar.

La decisión de no quedarnos en el camping del paraíso que estaba 20km antes de nuestro destino fue al final acertada, pues solo nos quedaba una laaaarga bajada hasta la ciudad de Kato, donde encontramos el maravilloso parque que ya os enseña Sergio. Instalamos nuestra manguera/ducha en el baño de minusvalidos(todos tienen desagüe) y la felicidad fue completa cuando estrené una crema relajante muscular que te deja las piernas como si masticaran un chicle de menta. Que bien dormí esa noche con 40km en cada pata.

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J2 Día 2 : Kameoka-Kato

¡Bueno días! Hoy sí que vamos a hacer una jornada dura. El sito donde acampamos fue éste:



Mientras que Juan y Miguel descansaban, me dio por subir el monte a pie. Donde encontré a un japonés durmiendo, unas vistas alucinantes, un templo y jabalíes pasando con sus crías. Y me pegué un desayuno con Pan de Melón.






Volviendo al sitio de acampar, os enseño la manguera-ducha: el elemento de la felicidad del viajero en bici por Japón. Igual os parece una tontería, pero para mí (Sergio), me resulta el culmen de la felicidad del viaje. La manguera la llevo siempre en la bolsa y la coloco donde buenamente pueda.





Por otro lado, en este sitio de camping había setas como las de Mario Bros: Enormes. Más grandes que una mano. La de la foto era, además , morada. Todo en este país -con respecto a los bichos y las plantas- es el doble de grande que en Europa.



Cuando recogimos el camping, nos dirigimos en dirección a la ciudad de Kato. Por el camino, apenas unos cientos de metros de donde acampamos, había otro parque excelente y con campana:



En uno de los "atajos" mal tomados por mi, porque resultó ser una cuesta tremenda (no se cuando es cuesta o no, es difícil), nos encontramos ¡¡unas manguera-ducha de pago!!!! ¡¡Han comercializado mi idea!!!. Bueno... en verdad es agua caliente de un onsen.... creo....




Y algún que otro edificio raro que ya no se sé de qué corriente arquitectónica viene.. pero debe ser una que hace un popurrí de todo. Esto era un hotel de lujo:


Por el camino, con mogollón de cuestas, nos encontramos a muchos niños de camino al cole, uniformados incluso con la misma gorra.


Campos con señores mayores:


Una curiosidad: En Japón cubren las construcciones al completo, para no manchar los alrededores:



El problema de este día es que estábamos muy cansados y queríamos llegar para descansar... pero estaba muy lejos el lugar de acampada que elegimos, con lo que nos metimos entre las montañas en un camping e pago que era un paraiso.... pero era un sablazo.... con lo que decidimos ir a 20 km más en bici hasta llegar a Kato, donde había un super-parque de lujo, que mereció la pena.



Ver ruta en Google Maps

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Sobre el Dia 1: para abrir boca, paliza hasta el anochecer

Subir el culo a la bici, me ponía un poco nervioso, al final en Madrid no pudimos hacer pruebas con la carga y no sabia como iba a reaccionar.

La bici nos llegó a las 4, una hora de montaje y... 2 horas de sol que nos quedaban nada mas para llegar al primer parque acampable que teníamos fichado. 

La clave era salir del valle de Kyoto y eso claro suponía subir montañas y elegimos la "mejor" manera, atravesar un precioso bosque de bambus por un camino que tenia una ligera pendiente. Vaya tela de sudar que nos pegamos, la primera, que no la ultima.



Mi primera gran impresión del viaje fue cuando cogimos una carretera de montaña de doble sentido con escasos arcenes y bien empinada. Es cierto que aquí los conductores son muchisimo mas respetuosos que en España, pero no por eso me dio menos impresión, que estuviera atardeciendo no ayudó en nada la verdad. Así que cuando vi nuestro túnel solo para bicis fue una bendición, significaba el fin del puerto. Ya solo cuesta abajo, cenar en nuestro primer combini, unos kilómetros mas y montar las tiendas de noche(lo que dijimos que nunca íbamos a hacer, ya lo estábamos haciendo la primera noche). Pero nada que no pudiera sanar la bendita manguera-ducha de fin de jornada. 

Fin del primer día. ¡OLE!

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