¡Camping en lo alto del monte!. Llevamos un día alimentándonos a base de frutas que compramos en un super antes de subir. Este día es prácticamente todo de bajada: 60 km. Nos dolían las manos de frenar.
Una señora nos regaló porque sí unas botellas de Aquarius. Se creían que éramos americanos (siemrpe nos lo dicen). Pues no, de España. Le conté que estábamos dando la vuelta a Japón (en Japonés, porque a estas alturas ya nadie habla inglés).
Campeonato de lanzar piedras sobre el río:
Comimos en el río tal que así:
Por la noche fuimos al un mercado que nos recomendaron unos amigos japoneses de Miguel. Pero antes estuvimos viendo el ensayo de unas fiestas. Podéis ver en el vídeo cómo están sincronizados niños y mayores. Van practicando haciendo como que se mueven y al acabarse la calle vuelven atrás a practicar:
El mercado es alucinante. Entras en un sitio donde parece que no haya vida ni ambiente. Mirad el resultado:
Amanecimos bien pronto,¿6:30?, era domingo y antes de que pudieramos darnos cuenta de si teníamos legañas apareció una familia japonesa a preguntarnos si nos íbamos para quedarse con nuestro sitio de acampar para su plan domingueril. Total que tuvimos público durante la media hora que estuvimos desmontando el chiringito. Pero es que el padre de familia estuvo bajando cosas de la furgo toda esa media hora. El nivel de despliegue domingueril deja a nuestros expertos españoles como unos principiantes.
Y nos pusimos en ruta, el día gris con la montañaca por delante me afectó el coco porque pos primeros 20km que eran en llano me costaron mas que muchos otros. Y contrariamente a lo que pudiera parecer el parón para poner una caja con comida encima me sentó bien. Justo empezaba la cuesta arriba y me vine arriba y que al principio no tenía pendientes muy fuertes.
Pero sus 4 horas de subida ya nos llevó.
2 menciones especiales, la bajada a comer al río con baño helado, es el que se ve con el puente bien arriba, fue un acierto para el animo y el goce.
La otra es para ese túnel de 5,5km, que era bastante cuesta arriba, el ruidazo de los coches al pasar, los minidescansos cada 400m en las salidas de emergencia (no había carril bici), el frío y la corrienten que había, y nosotros llegábamos totalmente sudados....Fue un ejercicio de constancia y esperanza, el final tenía que llegar....
Y llegó!
Y nos regaló una bajada infinita, pero antes descansar en unas termas mirando las montañas...que maravilla.Prueba superada!
No podíamos irnos de la microisla sin bañarnos en una de sus playas secretas( justo bajo el puente al lado de un pedazo de pilar gigante).
Seguimos, cruzamos la última isla, el último puente y allí nos esperaba Shiloku( la cuarta isla) con un calor....
Así que entre que las piernas no y el sol tampoco...bajamos nuestras expectativas aun a costa de meterle más km a...LA GRAN SUBIDA!!
Pero fue entrar en la ciudad y necesitar meternos a comer en el primer sitio que encontráramos, el sol no daba tregua.
Después tuvimos el momento tonto de volver a un combini donde creí que me había dejado los guantes para descubrir que los tenía en los bolsillos...
Ejem...
El sol también venció nuestras ganas de visitar el castillo de imabari y la opción volvió a ser piscina para Sergio y para mí mientras Miguel buscaba gangas se segunda mano.
Me eché una buena siesta y el día ya se nos iba de las manos, casi sin haber hecho ná.
Fue buscar el camping en la playa y poco más.
En la búsqueda atravesamos una especie de poblado fantasma( ponía que no se podia pasar, pero...) y justo cuando pensamos que estábamos más allá de toda civilización y que tendríamos un camping para nosotros solos damos la vuelta a una esquina y ZAS!
Cientos de japoneses con despliegue en plan dominguero, tienda, carp,bbq...
Media vuelta y a acampar unos cientos de metros atrás en una playa. Un poco difícil poner las tiendas, bastantes bichos y gatos a los que esconder nuestras basuras ero tenía un grifo para nuestra manguera-ducha.. Poco más pedimos.
Esperando dormir bien para la gran subida del dia siguiente.
Michikajima, la pequeña isla donde acampamos, es una maravilla: Sólo se puede acceder en bici o andando. Está llena de pequeños túneles que te llevan a pequeñas playas o explanadas de hierba con baños y luz. La isla es tremendamente pequeña, pero tiene muchos escondites preciosos. Os recomiendo intentar acampar en ella, por estar a medio camino. Es indispensable para un ciclista.
Siguiendo nuestra ruta, pasamos el quinto puente (es el que está apoyado sobre Michikajima).
Y el último puente: el más largo.
Como podéis ver, existen puentes y carriles propios para ciclistas.
Al final acabamos en Imabari, que tiene un pequeño castillo. Con esto ya estamos en la isla de Shikoku, de la que atravesaremos la cordillera montañosa.
Pero chiquillo, hacía tanto calor que nos metimos en una piscina pública. 100 yenes de nada. En esta piscina nos llamaron la atención por ponernos crema solar. Había un socorrista por cada dos personas ¿será posible?
Para acabar el día, acampamos en la playa. Antes fuimos al primer camping lleno de gente que hemos visto, era de pago. El problema es que pagas mucho porque aprovechas la barbacoa durante todo el día y ducharse 3 minutos costaba 300 yenes. A nosotros nos basta la manguera ducha, así que lo ignoramos.